La columna de Tere – La escuela en tiempo de pandemia

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Por: Teresa Romero Pardo

Magíster en Educación

Se mide la inteligencia del individuo por la cantidad de incertidumbres  que es capaz de soportar” Immanuel Kant

Si nos contaran lo que está ocurriendo, así sea de boca de un descendiente de Nostradamus, no lo creeríamos. Esta situación que sucede hoy es absolutamente inverosímil; lo aceptamos porque lo vivimos en carne propia…de lo contrario, pensaríamos que no es más que un sueño. Todo ha cambiado, todos hemos tenido que transformarnos, la incertidumbre nos sobrecoge y por supuesto, la escuela es protagonista.

7.2  millones de niños en Colombia estudian  en el sector público y esta semana se  reintegran a clase después de un periodo de vacaciones, que, -dicho sea de paso-, ya deseaban que se acabaran con la esperanza de volver a su colegio, pero evidentemente esto es imposible por ahora…tal vez al final de mayo se dé la oportunidad. Los chicos extrañan su colegio porque allí están sus pares, sus amigos del alma, sus espacios, su identidad, su proyecto de vida, su lugar favorito. A la par de los niños, también volvemos al colegio los maestros y directivos, quienes “supuestamente” disfrutamos de dos semanas de vacaciones…no hubo tal; todos estos días la angustia fue nuestra compañera permanente porque la inusual situación nos obligó a reinventarnos y a pensar nuevas formas de hacer pedagogía; sinceramente también extrañamos nuestro espacio en el colegio: el contacto directo con los estudiantes, la conversación afable con nuestros pares, el café en la mañana en la tienda escolar, la construcción colectiva del ejercicio de enseñar… extrañamos cada cosa que ocurre allí; definitivamente cada día en el colegio es una bella y extrema aventura  para maestros y estudiantes.

Esta situación  ha desvelado la verdadera problemática de la escuela que no es más que  el reflejo de la sociedad desigual en la cual coexistimos. Los adinerados en este país son muy pocos y la mayor parte de la población vive en pobreza extrema (ahora, los miembros de la clase media, que creíamos tener condiciones de vida diferentes a la masa, nos unimos a ella sin nada que podamos hacer por cambiar la historia); si queremos aterrizar la situación al contexto, en Acacías existen 12 IE oficiales frente a dos privadas que brindan educación secundaria…la diferencia es absolutamente notoria.

La escuela hoy enfrenta un gran desafío: mantener la educación en tiempos de pandemia; hecho sin antecedente en la historia reciente… de un momento a otro la casa se convirtió en el colegio…y los padres de familia se transformaron en maestros y tutores de sus hijos; aquí vuelve a ponerse de presente las enormes diferencias sociales: en muy pocas casas se cuenta con conectividad permanente y por supuesto con computadores u otros artefactos tecnológicos de alta tecnología; en otras, -la mayoría según las estadísticas- cuentan con teléfonos celulares que a su vez tienen datos; en este caso, el whatsapp nos salva a la mayoría…finalmente, en otras pocas  familias si acaso tienen un teléfono que acepta llamada de voz; ni qué decir de los espacios…dichosos los campesinos que tienen para dónde moverse…pensemos por un momento cómo transcurre el confinamiento de quienes habitan en apartamentos de interés social…-solo por citar alguna realidad-  si no se fijan bien por dónde caminan le dan un pisón a quien se cruce por esos estrechos espacios. Los psicólogos llaman la atención en la necesidad que tienen los niños de recibir el sol, de ejercitarse, de compartir con sus amiguitos…eso nos preocupa a todos, su salud mental está en juego.

Ahora bien; el hecho de que los papás como primeros maestros estén llamados a lucirse en ese papel que les corresponde como progenitores, puede convertirse en una oportunidad bonita para estrechar lazos y sobre todo para considerar un poco más el importante oficio de ser maestro. La escuela no solo educa en conocimiento y saberes propiamente dichos, ahora se entiende que su más importante papel es enseñar a compartir, a negociar, a organizar, a jugar limpio, a construir y seguir normas que nos hagan mejores personas…a construir sociedad. Sin embargo  preocupa que la casa puede convertirse en un lugar hostil, sobre todo cuando se junta con necesidades económicas relevantes…en ocasiones, los adultos descargan su furia con los niños y de esta manera aumenta la violencia intrafamiliar…tristemente, la escuela en ocasiones es la vía de escape para la dura realidad de los niños y jóvenes.

El ministerio y las secretarías de educación casi todos los días nos  entregan directrices para que hagamos este proceso más llevadero: los canales de televisión locales y públicos, la radio comunitaria, los portales de internet especializados en educación como Aprender Digital, por ejemplo, han perfeccionado sus contenidos para hacer posible que a cualquier lugar del país y por todos los medios, les llegue contenidos educativos a los estudiantes. ¿Recuerdan Radio Sutatenza y su bachillerato por radio? Los directivos docentes pensamos en conjunto con nuestros equipos de maestros en cuáles son las mejores estrategias que puedan favorecer la educación de nuestros niños, adolescentes y jóvenes a corto y mediano plazo, de manera que todo fluya positivamente. Por ahora estamos usando mejor y funcionalmente la tecnología, entendiendo que el ritmo de enseñanza y aprendizaje merma considerablemente; las pocas IE tanto oficiales como privadas que habíamos prohibido el uso del teléfono celular en clases, creo que lo estamos revaluando; ahora estos artefactos nos están manteniendo en contacto cercano y eso es invaluable.

Estamos llamados a trabajar en forma colaborativa, en equipo, con la mejor energía…hoy más que nunca los maestros y los padres de familia debemos ser uno solo, ser parte de la solución, pensar en la salud mental de toda la comunidad y especialmente en el bienestar de los niños, adolescentes y jóvenes que son  nuestra razón de ser. Por fortuna los niños aún conservan intacta la posibilidad de recrear mundos fantasiosos que pueden ser su vía de escape…como rectora, lo que más me afecta es recibir mensajes de voz y videos cortos en donde dicen que quieren volver al colegio…parte el alma pero da más fuerzas y responsabilidad en hacer las cosas de la mejor manera cada día, acrecienta la vocación. También es muy significativo ver que todos los actores educativos, sobre todo los maestros, están dejando hasta la última gota de sudor por hacer lo mejor…sin duda, es el reflejo del inmenso amor que le profesan a sus estudiantes y a la escuela.

Muchos padres y estudiantes centran su preocupación en cómo se hará con las notas y por supuesto en que si sus hijos “pasarán” o no el año…francamente creo que ninguno de nosotros lo perderá…este 2020 lo pasamos todos con excelentes calificaciones… el aprendizaje ha sido directo,  difícil, complejo, doloroso y lleno de angustia para muchos. Con seguridad, ya nada volverá a ser igual después de esta enorme lección que nos está dando la vida. Dentro de los más grandes aprendizajes está que el amenazante virus nos trata con equidad: aquí no hay ricos y pobres, mansiones o chozas, hombres o mujeres, jóvenes o ancianos…¡todos estamos en peligro latente! Lo único que nos salva es la empatía.

Que el Todopoderoso nos proteja.

Hasta una próxima oportunidad.

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