InMemoriam + RAFAEL AUGUSTO VALBUENA BOLÍVAR

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Esta maldita pandemia se nos está llevando una generación de hombres y mujeres que han forjado el progreso y desarrollo de la ciudad desde el entorno de sus familias y empresas.

La noche del miércoles 23 de junio mientras salía (Oscar Castillo – redactor de la nota) del estadio Nilton Santos, de Río de Janeiro, a través de WhatsApp, mi gran amiga Zully Baquero, me informaba de la infortunada muerte de ‘Rafico’ como lo llamábamos quienes éramos sus amigos, víctima del maldito virus del Covid. Recuerdo que hace solo dos semanas nos encontramos frente al supermercado La Economía, del barrio Las Ferias y nos actualizamos en los chismes del pueblo: la política, la gestión del Alcalde Eduardo Cortés Trujillo y del cuidado de la pandemia. Le dije que venía para Brasil a la Copa América y me dijo que me cuidara porque eso aquí estaba muy mal.

A Rafael lo recuerdo cuando tuve 15 años y Dagoberto Ñustes me convocó para jugar en la selección Acacías infantil de fútbol.  Con el fútbol lo conocí, pues él jugaba en el equipo de mayores, siendo un gran jugador de la zona media junto con Jorge Hernández, Juan Hernández, Víctor Álvarez, Álvaro el ‘burro’ Poveda y el especial con Orlando, su hermano, que era el arquero y fue mi ídolo pues también, en mis inicios, fui arquero.

Los años pasaron y emprendió viaje a España donde se llevó a sus hijos y vivió varios años. Sus hijos se quedaron en Europa y vienen en vacaciones.  Rafael tuvo su finca en la vereda San Nicolás dónde sembró yuca y mantuvo la línea de la ganadería. Sus hermanos Orlando y Carlos tuvieron un terreno en el sector de la Esmeralda dedicado a la producción de palma.

Después del regreso de España y del conocimiento de la cultura europea Rafael desarrolló con relativo éxito el impulso del cultivo de la Estevia.

Ya con la experiencia de los años en su casa del barrio el Retorno nos hablábamos cada vez que circulaba la edición del periódico Nuevo Milenio del que era fiel lector y suscriptor.

Rafael era mi espejo en su función como padre: escudero fiel de sus hijos, los formó con los valores de una familia ejemplar, pero de ideas abiertas. Siempre los respaldó y hasta su último día estuvo pendiente de ellos.

Era uno de los nueve miembros de la familia Valbuena Bolívar:

Casado con la ilustre dama acacireña Ligia Amparo Baquero, de cuya unión hay dos hijos: Rafael Eduardo y Cesar Augusto Valbuena.

Las honras fúnebres de Rafael se efectuaron el viernes 25 de junio, a las cuatro de la tarde, en la iglesia Divino Niño, del barrio el Jardín. Paz en su tumba.

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