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El Sacudón en el Meta: Análisis Pos-Elecciones 2026

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El Meta se ha convertido en el espejo de la polarización nacional, donde el Centro Democrático y el Pacto Histórico se repartieron el botín electoral. Mientras la derecha se atrinchera en el voto de resistencia, la izquierda demuestra que la gestión de tierras es su nuevo motor electoral.

El resultado de las elecciones al Congreso en el Meta no solo define ganadores y perdedores inmediatos, sino que obliga a los actores políticos a replantear el panorama de cara a las territoriales. El triunfo de los equipos de Alexander Baquero y Felipe Harman, con 113 mil y 100 mil votos respectivamente, consolida un escenario de polarización. Bajo las banderas del Centro Democrático y el Pacto Histórico, estas maquinarias lograron elegir a Darwin Castellanos y María del Carmen Mayusa.

Este nuevo mapa convierte al departamento en un campo de batalla entre dos grandes bloques: el uribismo, ahora bajo el liderazgo de Alexander Baquero, y la izquierda, en cabeza de Juan Felipe Harman. Este ascenso deja a la administración departamental de Rafaela Cortés y al grupo de Juan Guillermo Zuluaga en una posición de extrema debilidad.

Las fuerzas detrás de los votos

La curul de Darwin Castellanos no es producto de su liderazgo o del alcalde Baquero; representa, fundamentalmente, la resistencia de una región y sus electores frente al Gobierno Nacional. Un fenómeno similar ocurre con los votos del Pacto: más que el carisma de Mayusa, el resultado responde a la maquinaria de la ANT y a la pericia de Harman para endosar alianzas como las que inicialmente se tejieron para José Manuel Sandoval.

La izquierda logró sumar apoyos de sectores de centro y centro – derecha, representados por figuras como Wilmar Barbosa y varios líderes de los diferentes municipios incluido Villavicencio. Si desde la ANT consiguen transformar la entrega de títulos de propiedad en votos reales para las territoriales, el mapa del Meta podría teñirse en 2027 de un color distinto al tradicional. Ante esto, las fuerzas de derecha deberán buscar un candidato de consenso que sea plenamente reconocido por las bases uribistas.

El declive de la estructura oficial

Por otro lado, la escasa votación del Partido de la U en Cámara y Senado evidencia que las bases no respaldaron las directrices del ‘Palacio del Bambú’. Esto se atribuye a la pobre gestión departamental en los municipios y a una percepción de falta de gobernabilidad de la mandataria, a quien se le critica por limitarse solo a anunciar adiciones a obras de la administración anterior. A esto se suma que el grupo político de Juan Guillermo Zuluaga —quien también se vio superado por el liderazgo de Harman— no respondió con firmeza a la campaña de Milton Carreño.

Resulta irónico que el umbral de la lista de la U, que permitió una curul para Milton Carreño, dependiera de alguien a quien el mismo grupo de Rafaela intentó marginar: Ricardo Jaramillo.

Queda año y medio para que los diferentes grupos se reacomoden o por el contrario seguirán sufriendo derrotas. Las presidenciales serian un escenario para ir mostrando que tan dispuestos están a ese reacomodo.

Texto y foto: cortesía Periódico del Meta