FRAGMENTOS DE HISTORIA/ DON SALOMÓN ROJAS ÁLVAREZ

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RELATOS DE LOS PROTAGONSTAS

DON SALOMÓN ROJAS ÁLVAREZ

Residente del Municipio de Acacías desde el año 1936

Por: Silvio Claros

Entrevista realizada para el libro “Acacías, Corregimiento de Boyacá, Pueblo de acacias, Ciudad del Retorno”.

“Yo tenía 10 años cuando llegamos a Acacías con mis padres; tuvimos que pasar el río Guayuriba por un puentecito de tabla que había y el río Sardinata, que ese sí lo cruzábamos a pie por el lecho”.

Así narra Don Salomón su llegada al municipio de Acacías…

“En el río no había puente y el camino de la entrada en ese entonces era por un camino viejo, por donde ahora es la Villa Olímpica exactamente, entonces ahí salíamos al río Sardinata, atravesábamos el rio y seguíamos hacia el rio Guayuriba y subiendo. Había un puentecito de tabla, pero era más arriba, donde es actualmente el puente y el puente viejo que existe todavía.

Ese era el camino de herradura y por ese camino se iba también a san Martín”

Su memoria parece permanecer intacta, pues su relato es fluido… sin pausas… “En ese entonces uno entraba por lo que hoy es la carrera 14 que llega al parque central de Acacías, eso antes era la carrera 4, porque realmente al municipio de Acacías le agregaron 10 cuadras, sí la carrera 14 es por el pie del parque, vemos que ahí para bajo no hay 14 carreras más… Sino que hubo un alcalde y no sé porque, nos hizo hacer una numeración de agregarle 10 cuadras, pero la entrada propiamente era por ahí, ese era el camino de herradura, pues aquí no había carros, aquí todo se movía al lomo de mula todo… todo”.

 “En el año 37 había una construcción de tres pisos, con un balcón de tabla ahí donde hoy es la alcaldía, desde donde trabajaba el corregidor, eso era el corregimiento, y ahí había un balcón en ese entonces era hasta curiosa la cuestión ¿Sabe por qué? Porque por ejemplo, el corregidor dictaba un decreto y ¿Cómo se hacía conocer el decreto a la ciudadanía? pues había dos policías, yo recuerdo a un señor Néstor Suárez y un señor Luis Romero, que eran los policías municipales, entonces ellos salían o el cartero que llamaban el mensajero o el secretario, cualquier empleado del corregimiento y salían ahí al balcón y tocaban un tambor que lo llamaban el bando y eran tres toques, entonces todo el mundo llegaba, ya se sabía que iba a haber un decreto y salíamos al parque a escuchar a esa persona que dictaba el decreto y todo el mundo quedaba informado de los decretos.

Esa era como la radio, porque aquí no había emisora tampoco había radios, el primer radio que yo conocí lo trajo un señor Abelino Orozco y entonces ponía una antena por sobre la casa, recuerdo mucho, en sentido horizontal, y esa era la antena, tal vez de alguna plantica de luz, pues en ese entonces no había transistores todavía”.

Silvio Claros: Don Salomón, lo que conocemos ahora como el palacio municipal esa edificación esa amarillenta que vemos ahí en el parque, ¿Cuándo comenzó a construirse?

Yo fui presidente del concejo desde el año 72 al 76, y en ese entonces don Miguel de Bella Restrepo, por allá en el año 73, 74, abrió una licitación de un millón doscientos mil pesos para construir ese edificio – Se acomoda en su silla para aclarar ideas – Bueno, se abrieron las licitaciones y la cuestión, entonces el que ganó la licitación para construir ese edificio fue él señor Omar Vaca Hernández, que fue alcalde de Villavicencio, él un arquitecto y por un millón doscientos mil pesos tumbaron el anterior y erigieron el nuevo.

Después para la terminación se le hizo una revisión, Miguel Bedoya Restrepo, que había sido director de la colonia y que después de ser alcalde fue un notario aquí en Acacías, entonces ese edificio pongámosle que haya valido 3.000.000 millones de pesos con la revisión que se le hizo en ese entonces en el 73.

Bueno había una cosa muy curiosa, eso era una casona, ahí donde funciona la alcaldía.  Porque desde el año 74, fue alcalde Luis Humberto Castro, que había sido personero antes de 1972 y como personero ordenó tumbar ese edificio esa casona vieja y la tumbo y duró mucho tiempo el lote desocupado y atrás quedaba la cárcel y el comando de la policía exactamente”.

Esto es sólo un fragmento de la conversación larga y tendida que tuve con el señor Salomón, hace casi 9 años, cuando intentábamos con un grupo de soñadores, darle vida a la historia de Acacías en un libro que fue entregado en colegios y secretarías y del cual a duras penas recibí una copia. Pero los relatos de historia jamás se pierden y contemplar las edificaciones y calles que, otrora, sirvieran de sustento y lugar de colonización, nos hace sentir más amor y pertenencia por esta tierra que nos adoptó.

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